domingo, 19 de febrero de 2012

Petroglifos del grupo galaico de arte rupestre

Los petroglifos del SO de Galicia son una serie de grabados que aparecen en rocas de granito, generalmente situadas en outeiros de altitud baja y media. Se trata de un fenómeno circunscrito principalmente al área de las Rías Baixas, siendo el valle del río Lérez (Campo Lameiro y Cotobade) la zona con mayor número de petroglifos. En cuanto a su cronología, parece haber consenso en que fueron realizados en la transición entre el Calcolítco o Edad del Cobre y la Edad del Bronce, es decir entre el III y el II milenio a.C.

Mapa de los petroglifos gallegos

La técnica empleada para realizar los grabados es el labrado mediante percusión, utilizando para ello un instrumento de piedra con el que se trazaron los surcos, siendo el desgaste de éstos a consecuencia de la erosión una prueba irrefutable de su antigüedad.

Cuando nos encontremos con una roca en la que se han grabado petroglifos debemos tener en cuenta que en general los de mayor antigüedad son los que se sitúan en la parte central de la roca, ya que es este el lugar más propicio para realizar los grabados. Por lo tanto, los motivos que se encuentran en zona marginales podrían corresponder a épocas posteriores.

Es posible que los petroglifos del SO de Galicia sean un fenómeno de carácter autóctono, lo que supondría la existencia de un sistema de creencias propio que dió lugar a una escuela artística responsable de la creación de este de representaciones y de su difusión, rechazando por lo tanto las explicaciones que apelan a influencias externas.

Pero por otra parte, el hecho de que la mayoría de los petroglifos gallegos del Calcolítico y la Edad del Bronce aparezcan en zonas cercanas a la costa de la provincia de Pontevedra, puede señalar una vinculación con influencias culturales de origen oriental que llegaron vía marítima a las costas del SO de Galicia. En este sentido podrían ser interpretadas las representaciones de laberintos, clásicos en las mitologías cretense, griega y egipcia, o las representaciones de embarcaciones de vela de clara tipología mediterránea oriental aparecidas en Oia.

Esta influencia oriental también se percibiría en las representaciones de ídolos cilindro del Calcolítico. Las figuras de cérvidos y serpentiformes aparecen frecuentemente en la cultura de Anatolia, la cual llegó hasta el área atlántica debido a su vinculación con Chipre.

Alfredo García Alén y Antonio de la Peña Santos realizaron un estudio de los petroglifos de la provincia de Pontevedra y localizaron más de quinientas insculturas. Según el trabajo de estos autores, el motivo que aparece representado con mayor frecuencias es la cazoleta o “coviña”, hallada en cerca del noventa por ciento de los grupos de insculturas encontrados. Le siguen los círculos y las combinaciones circulares, presentes en cerca del setenta por ciento de los grupos. Las representaciones de cérvidos suponen el diecinueve por ciento de los grabados estudiados.

La temática los grabados es variada y podemos dividirla en los siguientes grupos: 

Animales (cérvidos, caballos, serpientes y otros animales).

Escena de caza. Pedra das ferraduras (Cotobade)

Los cérvidos se muestran tanto en postura parada (dibujadas mediante una línea para el contorno de las patas y vientre  y otra línea para las partes superiores), como en movimiento (con las patas traseras más elevadas que las delanteras); individualmente o en manadas (avanzando todos en la misma dirección) y en grupos familiares; asociados a combinaciones circulares; en escenas de caza o mostrando aspectos de su ciclo vital como la cópula y la brama; a veces se representan grandes machos con con su gran cornamenta y sus genitales (Laxe da Rotea do Mendo). En otras ocasiones se han grabado las huellas de sus pezuñas (Pedra das Ferraduras). 

Combinación circular e improntas de pezuñas. Pedra das ferraduras (Cotobade)

El ciervo forma parte de las creencias religiosas de los primeros metalúrgicos europeos, tal vez por su nobleza, por su combatividad durante la época de celo. Los machos están dotado de un potente bramido que dirigen hacia el cielo y que anuncia el principio del periodo reproductivo. Además su caza requiere gran pericia, ya que se trata de un animal esquivo, desconfiado y veloz. 

Gran ciervo de la laxe dos cabalos. Outeiro dos cogoludos (Campo Lameiro)

Las numerosas representaciones de ciervos demuestran su importancia como animal sagrado, vinculado probablemente al culto solar y/o de los muertos. 

Otro animal que podemos encontrar es el caballo, solo, con humanos, o en escenas de monta. 
Antropomorfo armado y équido. Coto das sombriñas. Tourón (Ponte Caldelas)

Las representaciones de serpientes suelen aparecer en castros, como sucede con las de Penalba y Troña. 

Serpiente en posición heráldica. Castro de A Troña (Ponteareas)

Antropomórficas. Las representaciones de antropomorfos se supone que fueron grabadas desde la segunda mitad del Bronce I hasta el final del Bronce III. Van desde esquematizaciones en forma de cruz hasta otras muy detalladas como el supuesto guerrero de “Río Loureiro” de Cangas do Morrazo, provisto de espada, escudo y casco con cuernos, datado en el Bronce III. 

En la foto de abajo vemos el citado petroglifo, en el que se distingue a un antropomorfo con la cabeza cubierta por un casco con cuernos y armado de espada y escudo, que  mira en actitud de ataque o defensa hacia una cabaña de techo cónico, puerta cuadrada y planta circular.

Guerrero de Río Loureiro. Aldán (Cangas)

Muy destacables son las dos figuras humanas de Monte Tetón en Tomiño. Una de ellas monta su caballo mientras parece contemplar lo que pudiera ser un cometa que surca el cielo.

Posible cometa y jinete. Portaxes. Monte Tetón (Tomiño)

La otra se cree que representa a algún tipo de deidad.

Posible deidad. Portaxes. Monte Tetón (Tomiño)

En Tourón (Pontecaldelas) encontramos dos representaciones humanas muy interesantes. Una es la llamada Orante de Siribela, en la que aparece un antropormorfo dotado de enormes manos o quizás de alas.

Orante de Siribela. Tourón (Ponte Caldelas)

La otra es la del Nabal de Martiño, en la que un hombre armado irrumpe en el medio de una manada de cérvidos y evita la huida de un gran macho obligándole a cambiar de dirección.

Escena de cacería. Naval de Martiño. Tourón (Ponte Caldelas)

En la Pedra das Ferraduras (Cotobade), aparece la representación de una figura humana que blande una enorme espada que cuadriplica su tamaño. Con esta escala desproporcionada se pretendía representar el valor simbólico de la espada como signo de poder y estatus, así como la creciente importancia que iba adquiriendo el componente bélico dentro de esta sociedad.

Guerrero de Pedra das Ferraduras. Fentáns (Cotobade)

Armas. Se han encontrado representaciones de puñales y espadas cuya tipología está datada en el III-II milenio, durante la transición de la Edad del Cobre a la del Bronce y vinculadas al fenómeno campaniforme o epicampaniforme. Estas armas presentan gran semejanza con armas bretonas y británicas. También hay alabardas del tipo atlántico denominado “Carrapatas”, datadas a inicios del 2º milenio, que resultan muy similares a las irlandesas. Otro motivo fecuentemente representado en las "rocas panoplia" son los escudos triangulares (Auga da Laxe) y redondos (Pedra das Ferraduras). 

Las representaciones de armas constituyen una exhibición de estatus y poder, con un claro mensaje disuasorio, y por eso aparecen sobre rocas claramente visibles, para que puedan ser contempladas desde la distancia. Se puede apreciar claramente la vinculación entre la Península Ibérica, Irlanda y Bretaña, en las semejanzas que presentan las armas representadas en los petroglifos de estas tres zonas.


Petroglifo Auga da Laxe (Gondomar)

Bastones (posibles emblemas) e ídolos cilíndricos (divinidades). Las raras representaciones de ídolos cilíndricos son muy antiguas, vinculadas al fenómeno campaniforme, y se fechan desde el Calcolítico hasta la mitad del período del Bronce I o inicial. 

Ídolos de Pedra das Ferraduras. Fentáns (Cotobade)

Embarcaciones. Las únicas representaciones de barcos halladas hasta el momento en la fachada atlántica europea, son las localizadas por Costas Goberna en el río Vilar, Pedornes (Santa María de Oia). Sobre una piedra de granito aparecen grabadas las figuras de diecisiete ciervos y la de una embarcación de tipología mediterránea que mide 160 cm de eslora, en la que se distingue el casco curvo, la proa, la popa, el mástil, los cabos y lo que pudieran ser los tripulantes. Río arriba se encontró una segunda embarcación y en el mismo río Vilar, una tercera en el conjunto de petroglifos denominado Auga dos Cebros, datado en el segundo milenio a.C. 

Embarcación de Auga dos cebros. Pedornes. (Oia)

Geométricos. Cazoletas, combinaciones circulares, círculos concéntricos (Monte Tetón. Tomiño), laberintos (Mogor. Marín), espirales y esvásticas.

Gran combinación circular. Petroglifo Portaxes. Monte Tetón (Tomiño)
Lineas ondulantes y cazoletas (Oia)
Lineas ondulantes (Oia)
















Existen divergencias en cuanto a la cronología de las representaciones de esvásticas, pero tradicionalmente se ha venido postulando que surgen a finales de la Edad de Bronce.

Portela da laxe (Viascón)

Los laberintos son muy escasos y existen muchas dudas en cuanto a su cronología, que pudiera ser del periodo del Bronce III o final. También hay dudas sobre si su origen es foráneo, fruto del contacto con culturas orientales procedentes del mediterráneo y que arribaban a las costas de Galicia en sus rutas comerciales. Por el contrario, son numerosos los autores que rechazan los criterios difusionistas que toman como referencia figuras semejantes procedentes de contextos y cronologías muy diversas.

Pedra do laberinto. Mogor (Marín)

El grabado del laberinto supone el aprendizaje de una técnica que se transmite de maestro a aprendiz. Su significado no es evidente, como sucede con las representaciones anteriores y requiere  que una persona iniciada explique su simbolismo. Además suelen aparecer sobre rocas poco visibles, lo que supone que no están grabados con la intención de ser contemplados desde lejos.

El significado de los petroglifos nos es desconocido e incluso es posible que tampoco fuera revelado a todos los miembros de la comunidad de la época. Es muy probable que parte de los motivos hayan sido diseñados por personas que se hallaban es un estado de conciencia alterado por el uso de psicotrópicos.

El grupo galaico SO de arte rupestre muestra un evidente grado de uniformidad de los diseños en toda el área de dispersión de los petroglifos. Esto implica la existencia de unos criterios, unos códigos de representación conocidos por un reducido número de personas, que gozarían de gran reconocimiento social, y que transmitirían el significado de los símbolos a los aprendices que ellos mismo elegirían. 

Además, el sentido último de los petroglifos podía estar reservado a determinados miembros de la colectividad, que elaboraron una estrategia para perpetuar un universo simbólico que diera legitimidad a los drásticos cambios sociales que se estaban produciendo. Por lo tanto, puede que los petroglifos tuvieran un profundo carácter ideológico que buscaba la legitimación de la nueva sociedad emergente, de las nuevas élites, a través de la revisión de las antiguas creencias.


En los siguientes artículos iré analizando individualmente algunos de los petroglifos más significativos.


Las fotografías de este artículo han sido realizadas por  F. Javier Torres Goberna ©.

Nota: Los dibujos de petroglifos que aparecen en este artículo han sido realizados mediante una aplicación informática para la edición y retoque fotográfico.